sábado, 2 de junio de 2012

113 años...nosotros NO olvidamos

Treinta y tres españoles abandonan las ruinas humeantes de la Iglesia de Baler, desfilando de tres en fondo abandonan sus posiciones tras soportar trescientos treinta y siete días de asedio y calamidades.


Al frente los tenientes Vigil de Quiñones y Martín Cerezo enarbolaban la acribillada bandera roja y gualda.

Los hombres estaban demacrados, vestidos con harapos, secos de cagarse patas

 abajo por la disentería o amarillos del beri-beri, los correajes de cuero podridos, apenas sostenían las ya vacías cartucheras, los dientes se les caían, las tripas les rugían de hambre…

Pero en los ojos de todos y cada uno de ellos brillaban de orgullo, de honra y de gloria bien merecida. 
Desfilaban altivos, arrogantes, orgullosos de su estirpe, de su gesta, mientras los, hasta hace un rato durísimos enemigos, les rendían honores, les aplaudían y gritaban en buen castellano, “amigos, amigos...”

Fueron los últimos representantes del viejo valor, de la vieja cabezonería, del heroísmo que impregna nuestro pueblo desde los tiempos de Numancia. 
Ellos enseñaron al mundo lo que la lealtad a una bandera, un trozo de trapo al fin y al cabo, la honradez de no abandonar a tus compañeros, el sacrificio desinteresado, la unión en la desgracia, el valor ante lo adverso, ellos nos enseñaron que los españoles, pese a tantos lastres, trabas y zancadillas que nos ponemos, también llevamos dentro todo aquello.

Y el orgullo me colma el corazón y el sentido y le da esperanzas a mi pesimista cerebro.

Sin embargo….

2 Junio de 2012
Millones de españoles, al menos así figuran en los censos internacionales de población, donde que seas andaluz, catalán o extremeño les importa tres pepinos.
Millones de ciudadanos de éste manicomio que se llama de una manera u otra, según vayas recorriendo el país, donde llevar tu bandera pegada en el coche hace que la gente culta y entendida te mire atravesada, con desprecio, aquí en éstos reinos de taifas, en éste zoco moruno, en éste mercadillo medieval, donde se vende la honradez, se prostituye la justicia y se ahorca a la cultura, aquí, en lo que antaño se podía llamar España, sin temor a que te dijesen facha, asesino, papista, exaltado, cabrón y demás…

Aquí digo, hoy, ciento trece años después, de que casi a esta misma hora, treinta y tres compatriotas nos salvaban el honor y la honra, no se celebra, ni se recuerda, ni sale en los telediarios siquiera, ni una reseña, ni un titular, ni una puñetera estatua inaugurada en El Retiro, al son del Himno Nacional, izando la bandera…

Quizá lo hagamos si ganamos la Eurocopa de balompié…

Y le hagamos una estatua a Iker Casillas… 

Se ve que eso nos pone más que las resistencias numantinas, el heroísmo, defender la honra y la bandera, no dejar que nos pisoteen, y que el que nos acogote, que pague el precio estipulado… Hemos cambiado mucho, a mejor… Dicen…

Por eso hoy ciento trece años después de que saliesen altivos y satisfechos, aclamados por los tágalos, mimados por el gobierno filipino, les escribo estas líneas a aquellos hombres, para que sepan que todavía hay muchos que les recordamos con admiración y respeto.

Como gritaron los que lograron entrar en Arruit, gracias al sacrificio del capitán Arenas, yo grito para vosotros desde aquí, desde mi humilde trinchera:

¡¡¡ LAUREADA, LAUREADA!!!!

Merecida y ganada la tenéis, aunque España, olvidadiza, no os la conceda…

A. Villegas GleZ



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2 comentarios:

  1. Se me ponen los pelos como escárpias, cuanta razón, que desagradecida es esta patria nuestra.
    Os dejo un enlace de un post que publiqué sobre este tema en el que podréis escuchar una narración de Juan Antonio Cebriam en la Rosa de los Vientos sobre los Últimos de Filipinas. http://goo.gl/PaSlC
    Un fuerte salvdo compañeros de RTC!

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  2. Gracias señor Mvgre por el enlace de avdio...lo escucharemos...Recibe un fuerte saludo a nuestro estilo!!

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