lunes, 25 de junio de 2012

Lanzando nuestro reto a las estrellas




Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad. El valor, la audacia, la rebelión serán elementos esenciales de nuestra poesía.

Hasta hoy, el arte exaltó la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso ligero, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.

No hay belleza si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra de arte.

Por lo tanto, queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo— el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere y el desprecio por la mujer feminista.

El arte, antes de nosotros, fue recuerdo, re-evocación angustiosa de un objeto perdido y, por lo tanto, nostalgia, éxtasis, dolor, lejanía.

Por el contrario, con el Futurismo el arte se convierte en arte-acción, es decir, voluntad, optimismo, agresión, posesión, penetración, alegría, realidad brutal, esplendor geométrico de las fuerzas, proyección hacia adelante.

Las manos del artista pasatista sufrían por el objeto perdido; nuestras manos anhelaban uno nuevo que crear.

¡Nuestros corazones no sienten ninguna fatiga porque se alimentan de fuego, de odio y de velocidad! ¿Los asombra? ¡Es lógico, porque ni siquiera se acuerdan de haber vivido! ¡Erguidos en la cima del mundo, lanzamos, una vez más, nuestro reto a las estrellas!


Extraído y visto en Tutto azzurro





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