miércoles, 6 de marzo de 2013

La verdad nos hará libres...



Hoy el área, ha amanecido con alegría ante la noticia de que el estado español debe de pagar 13.000 euros por la sentencia del Tribunal Constitucional Europeo, al librero Pedro Valera por la vulneración de sus derechos como ciudadano, algo que a priori a todos nos alegra, pues demuestra un atisbo de mínima justicia en este opresivo clima de represión y persecución política, pero caballeros, no nos precipitemos en descorchar nuestras botellas y leamos la letra pequeña, pues parco consuelo nos presta esta noticia:
Resulta que la condena se ha visto motivada única y exclusivamente por un formulismo legal, que es el no habérsele comunicado en el tiempo establecido por la ley, los cargos de los que se le acusaba (algo comprensible, pues estos eran una estupidez), sin embargo, el Tribunal Constitucional de Estrasburgo declara no reconocer vulneración alguna de sus derechos como ciudadano, ni de los derechos constitucionales de libertad de expresión y prensa, porque (esto no lo dice, pero se sobrentiende) Pedro Varela es “nazi” y como tal, carece de tales (al fin y al cabo es malo y se merece todo lo que le pase).
Por nuestra parte, no vamos a celebrar nada hasta que no se reconozca lo obvio, que Don Pedro Varela es un librero que ha sido condenado por el único delito de vender libros tal y como ocurre en las dictaduras. Además, dicha resolución es sintomática del carácter tecnocrático y liberal de la Unión Europea y sus órganos, más interesados en el escrupuloso cumplimiento de la ley escrita que en la justicia con mayúsculas.
Igualmente, tampoco se especifica de dónde van a salir esos 13.000 euros, y ya sólo faltaría que mermaran aún más los fondos estatales de sanidad o educación, de modo que sólo nos resultará aceptable la sentencia, si esa multa proviene única y exclusivamente de los sueldos de los responsables personales del atropello (políticos, jueces, fuerzas del orden, etc.), porque ya la cosa clamaría al cielo si al pueblo nos toca pagar ahora, los desmanes del gobierno.
Dicho esto, no nos resta otra cosa que declarar nuestro apoyo al señor Varela y animarle a que prosiga su lucha en nombre de la justicia y la verdad, pues la cárcel nunca podrá silenciar la voz de aquel que lucha por lo que realmente cree.

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