miércoles, 22 de mayo de 2013

Las armas de la resistencia...


Paseando hemos comenzado a hablar de la muerte. Yo he extendido un muestrario de muertes bastante completo, con precisión de fichero.

—Mira, Eugenio:


1.º Muerte de circunstancias. Un día pasas por la calle. Te aplasta un camión. Los periódicos dirán: "El joven Eugenio fue atropellado por un camión, que consiguió huir. Murió al ingresar en la casa de socorro. La policía realiza pesquisas para descubrir al imprudente chófer." Y tu familia llora muchísimo. O bien te sorprende un tiroteo y una bala perdida halla rumbo en tu cabeza; entonces comienzas a ser mito. Unos periódicos hablan del orden público y otros de las provocaciones fascistas. A tu entierro asiste mucha gente. Y tu familia llora muchísimo.


2.º Muerte burguesa. Eugenio falleció ayer víctima de penosa enfermedad. Has muerto entre sábanas y sollozos. Has recibido todos los sacramentos. A tu entierro van quince coches —se suplica el taxi—. Luego todos le dan la ma¬no a tu padre y dicen: "lo mismo digo". Y tu familia llora muchísimo.


3.º Muerte de deber. Oh, muchas clases de muerte de deber. El que muere en su sitio. Hermosa muerte, sobre todo, la del soldado. Pero nadie hace caso. Se inicia una suscripción para pagar la sangre. Y tu familia llora muchísimo.


4.º Muerte de voluntad. Esta sí que es bella, camarada Eugenio, porque la buscas tú y te la impones con voluntad. Mueres bajo el sol o bajo las estrellas. Pero mueres en combate y tu sangre se hace fértil como una primavera. Nadie dice nada. Sólo tus camaradas alzan el brazo, escriben tu nombre en letras de oro y gritan: Presente. Tienen los ojos brillantes y no lloran porque han de honrarte con fiesta de pólvora y asalto. Media hora después cantan un himno. Y en las estrofas del himno estás tú —presente—. Dos horas después están encarcelados. Y tú con ellos —presente—. Y siempre tú —presente—. Con tu último gesto —presente—, con tu última y eterna sangre —presente.

(De Eugenio o proclamación de la primavera, de Rafael García Serrano. ENR, 2003.)


En memoria de Dominique Venner

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