miércoles, 29 de mayo de 2013

Sólo los fuertes sobreviven...

Para nosotros, la fuerza radica en la fuerza de espíritu, que es la conjunción de las anteriores, regulada y conducida por un estricto sentido del honor y la de la justicia. El fuerte de espíritu es aquel que es amable y tolerante con los más débiles, es aquel que se bate con sus enemigos con honor, sabiendo que la violencia es el último recurso, aunque cuando no hay más remedio es aquel que nunca rehuye el combate ni deja a un camarada en la estacada. Es aquel que forja tanto el cuerpo como el alma, pero lo hace con humildad, sabiendo que la perfección dista mucho de su alcance, aquel que usa su fortaleza en nombre de la justicia y la pone al servicio del bien social (aunque para ello tengo que infringir a veces a la ley), aquel que aunque inteligente, nunca cae en la trampa del egocentrismo y la autocomplaciencia, aquel que rechaza los laureles en nombre del deber, aquel que prefiere el gesto amable y puro a la mirada arrogante…

-Texto extraído de Zentropa Iberia

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