viernes, 28 de junio de 2013

La mirada de la muerte


Martín Martínez Pascual, es el joven de la fotografía, de 25 años, encontró la muerte sin buscarla, fue uno de miles, pero el fotógrafo unos segundos antes de la descarga pulso el disparador de su máquina y su mirada quedó congelada en el tiempo, como testigo vivo, del genocidio que disciplinadamente se llevaba a cabo en nuestra patria, genocidio perfeccionado en posteriores conflictos europeos.
¿Pero quien era, y que hacia delante de ese pelotón de ejecución, Martín Martínez Pascual?
Martín había nacido en Valdealgorfa (Teruel,) el 11 de noviembre de 1.910, entro de niño en el seminario y recibió la ordenación sacerdotal en Junio del año 1.935, ese verano marchó a su pueblo a pasar las vacaciones con sus padres, y allí le sorprendió la persecución, se refugio primero en casas amigas, después marchó a una finca y acabó ocultándose en una cueva.
El 18 de Agosto detuvieron a todos los sacerdotes del pueblo y al no encontrarlo encarcelaron al padre, al enterarse corrió a presentarse para evitar que le mataran, le montaron en un camión junto a otros cinco sacerdotes y nueve seglares y camino del cementerio los asesinaron.
 
Alli estaba el fotografo, testificando el asesinato.
Los que queremos la democracia, los que deseamos una sociedad de hombres libres, debemos tener siempre presente, la actuación de los autoritarios, valga para muestra y recordatorio, esta frase del Director de tareas especiales del KGB, Pavel Sudoplatov

“Enviamos a nuestros operativos de inteligencia jóvenes e inexpertos al igual que a nuestros instructores experimentados. España demostró ser el jardín de infancia para nuestras operaciones de inteligencia futuras. Nuestras iniciativas posteriores en el terreno de la inteligencia arrancaron todas del contacto que hicimos y de las lecciones que aprendimos en España. Los republicanos españoles perdieron, pero los hombres y mujeres de Stalin ganaron. Cuando la guerra civil española concluyó, no quedaba lugar en el mundo para Trotsky”

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