miércoles, 14 de agosto de 2013

Ruina entre las ruinas



Hoy vivimos en un mundo mediocre para mediocres en el que encontrar algo que se pueda salvar, algo sano a lo que agarrarnos, resulta casi imposible. La mezquindad y la bajeza son la norma. Pero incluso dentro de la ruina generalizada, es posible encontrar unos seres que se empeñan en disputar las plazas más bajas y siniestras de entre la basura. Estos seres, que personifican en sí mismos la esencia de la decadencia, son los miembros de las juventudes de los partidos mayoritarios.

Si en otros tiempos podían ser cobijo de algún idealista despistado o simplemente de personas decentes con el afán de trabajar por su comunidad, hoy sólo son nidos de cuervos despreciables e interesados, más o menos, como el resto de los componentes de su partido, pero con el tremendo agravante que implica su juventud, puesta al servicio de las concepciones más perversas que el hombre pueda conocer. Son ellos los que confirman que estamos ante un sistema podrido desde su raíz.

¿Cuáles son sus ideas? ¿Qué hacen? ¿Qué pretenden?

El futuro de los miembros de las juventudes de estos partidos está íntimamente ligado a sus ideas y a su formación: Si son fácilmente maleables y tienen pocos principios, prosperarán rápido, si les da por pensar un poco y plantearse el porqué de algunas cosas, les marginarán y enseñarán la salida. Por lo general entran por recomendación de familiares o amigos de gente que forma parte del "aparato del partido", y que estén en las juventudes no quiere decir que sean jóvenes, su edad media está cerca de los 30. Son los sin amigos con tiempo libre, los lenguaraces que se pasan la vida hablando de lo que habría que hacer pero nunca hacen nada, los licenciados alopécicos sin ninguna idea que vagan por las cafeterías de las universidades. No han leído nada ni a nadie, no conocen la historia, ni el ideario, ni el programa de su partido. Cuatro consignas facilonas y nada comprometedores, alguna historieta de la guerra civil (con poco rigor histórico por lo general) si tiran para el PSOE, alguna noción económica si tiran para el PP, y en el caso del PRC algún sentimiento cantabrista fabricado en el 78.  Nunca se implican en los problemas reales de la juventud, no son sus problemas. Pero no nos engañemos, el único requisito verdaderamente indispensable es la Democracia. Ante todo y sobre todo. Sus mayores han conseguido la capacidad de hacer que las masas les otorguen el poder para hacer y deshacer según les venga en gana y, como no son tontos, su misión es perpetuarlo. Es el sistema que les garantiza sus prebendas y tienen que defenderlo.

Obviamente no saben lo que es desarrollar una idea (todo les viene dado desde arriba), ni pegar un cartel fuera de la campaña electoral, ni hacer una pancarta con sus propias manos, ni hablemos de pagar una cuota o poner en riesgo su integridad física para defender sus ideas. Ellos lo tienen todo pagado. Disponen de grandes cantidades de dinero que en ningún caso ha sido producido por su trabajo y su militancia se basa en ir a hacer bulto a las manifestaciones en las que su partido tenga interés por tener presencia o en ser los panolis que se ponen en los mítines detrás del orador portando ridículas camisetas y agitando las banderas cuando alguien deja de hablar o el responsable de prensa dice que enfoca en directo el telediario.



Pero en realidad, ¿Qué pretenden? Solo una cosa: aprovechar su posición en el partido para obtener un interés personal. Si no existiera ese interés, no estarían ahí. Sólo “militarán” mientras tengan la idea de que tarde o temprano pueden llegar a cobrarse ese interés que generan con su presencia dentro del partido. Un partido político puede tener influencia para colocar en una región pequeña como Cantabria a cientos de personas a su antojo: miembros a sueldo del propio partido, personal colocado a dedo en puestos electos, puestos en propiedad en empresas e instituciones públicas, personal impuesto en puestos afines, sindicatos, oenegés y asociaciones que funcionan única y exclusivamente gracias a subvenciones que nunca conseguirían si no fuese gracias al propio partido.. 

Así crea su tela de araña esta casta, y solo así se explica que se perpetúen en el tiempo cuando la mayor parte de la población sabe que están corruptos hasta el tuétano. Una telaraña que solo podremos cortar cuando acabemos con sus privilegios, tengan que empezar a financiarse por sus propios medios y dejen de sangrar a todos los contribuyentes. Hasta entonces, prediquemos con el ejemplo y ofrezcamos alternativas.

Para que el mañana no pertenezca a quienes vendieron nuestro futuro por
30 monedas de plata.

-Visto en la web de la asociación Alfonso I de Cantabria


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