viernes, 27 de diciembre de 2013

¡Mucha mierda para el 2014!


Podemos definir al “caganer” como un elemento de la imaginería popular que representa un individuo tocado con barretina sobre su cabeza, agachado y con las nalgas al descubierto, satisfaciendo sus necesidades fisiológicas al aire libre. La versión más conocida de este personaje es, sin duda, la genuina y singular figura que encontramos formando parte de nuestros belenes domésticos y que también recibe el nombre de “cagón”, “hombre que caga” u “hombre que hace sus necesidades”. Acompañado e veces de algún animal que olisquea curioso y colocado tradicionalmente debajo de un puente, detrás de un pajar o en otro sitio oculto –ya que sería una falta de respeto que esta figura estuviese situada en un lugar del paisaje belenístico que fuese visible desde la cueva del Nacimiento o por los que van a adorar a Jesús-, es costumbre que cuando la chiquillería contempla el belén se le diga: ¿Donde está el “caganer”?, a fin de que se entretenga buscándolo.

Historia:
El “caganer” no aparece de una manera exclusiva en los belenes, sino que también se presenta en otras formas de la imaginaría popular. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, época de preponderancia de los gremios, lo encontramos con motivo de las llamados 2azulejos de oficios”.  Existen también romances del siglo XIX, en catalán y castellano, que glosan al personaje del “caganer” y las acciones biológicas que escenifica. Es posible que la incorporación del “caganer”  al belén tuviese lugar durante el período del barroco –al final del siglo XVIII- movimiento que se caracterizaba por el extremado realismo que vertió, sobre todo, en las naturalezas muertas  y en las escenas costumbristas, todas ellas muy relacionadas con la descripción de la vida del pueblo. Fue entonces cuando las condiciones de trabajo y las escenas domésticas y al aire libre se tuvieron en cuenta como temática artística. De esta manera, se dignificaban aspectos de la realidad cotidiana que, hasta ese momento  se habían menospreciado.
Dentro del impulso barroco y de acercamiento costumbrista a la realidad, el “caganer” alcanza todo su significado, crudo, irónico y escatológico a la vez, consecuente con la condición humana y con las servidumbres de su naturaleza. Se trata de una figura muy adecuada y totalmente identificada con el medio rural del que procede.

Area geográfica:
Aunque es Cataluña donde existe una más enraizada tradición y popularidad, el “caganer” del belén no es una figura exclusiva de Cataluña, ya que la encontramos también en los belenes de Murcia, Portugal, Nápoles, etc. donde son conocidos con los nombres de “cagones”, “cagöes” y “cacone” o “pastore che caca”.

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