martes, 28 de octubre de 2014

100% vigente

"La sociedad de consumo convirtió a la humanidad en una inmensa multitud materialista a la cual la simple idea de sacrificio le hacía temblar. Las fiestas, la televisión, la libido, la avidez de tenerlo todo, de poder pagar todo lo que se ve, de no someterse nunca a ninguna moral limitativa, de incluso hartarse de los ancianos (carga pesada) o de los niños (obstáculos), han enviado la civilización occidental al declive en el espacio de un cuarto de siglo.
Una guerra perdida, no es mortal. Pero en este caso es toda una manera de vivir la que ha sido destruida, son todos los valores que habían construido Europa los que han sido dinamitados sin poder ser reemplazados por otros, únicamente quedan unos Parlamentos charlatanes que no aportan en ningún caso soluciones serias. Se inventan mil Congresos disparatados que no interesan a nadie. Y, por todas partes en el viejo mundo, el Estado se derrumba bajo los golpes de las masas materialistas, cada vez más exigentes y cada vez más insensatas en sus reivindicaciones.
Las más altas nociones espirituales han sido eliminadas una tras otra, ya sea la Fe, la Comunidad de la Nación, el equilibrio y respeto a las costumbres, la solidaridad de la familia, el papel preponderante de los padres, las obligaciones y beneficios de la procreación. Hoy día se quiere vivir, es decir, vivir materialmente, atiborrarse de confort. ¡Y lo demás, al diablo!”
León Degrelle (Nueva Europa)

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